Guerras fundamentalistas
Las guerras tienen su retórica. No se
puede ir diciendo la verdad cuando te van a matar a tus hijos, bombardear tu
casa y ponerte delante una o varias décadas de hambre y miseria
Hay que ornamentarlo con laureles y
patriotismos, con salvas de grandes palabras y arengas heróicas.
Llenar los cerebros de ilusiones,
casi tan potentes como una droga, para llevar al matadero a la juventud de un
país sin protesta.
Las guerras del siglo XX han sido
guerras de la burguesia y del imperialismo para solventar sus grandes crisis.
Ambas guerras usaron un tipo de
retórica basada en el "Your country needs you", ya no eres un
ciudadano anónimo, pobre, olvidado. Eres un héroe.
La autodefensa fue un argumento muy
usado. Nosotros no queremos la guerra pero nos agreden. La guerra aparecía como
una imposición forzosa contra la inocencia de la nación. El enemigo demonizado
no podía faltar y la causa noble o lucha por valores universales como libertad,
democracia, civilización.
Los intereses económicos e imperialistas
se ocultaban astutamente.
Luego durante la guerra era muy
importante denunciar masacres y atrocidades del enemigo para mantener los
ánimos encendidos.
En ese juego la prensa fue un
elemento bélico de primera.
Durante toda la mal llamada Guerra
fría el imperio fortalecido y triunfante tras las dos guerras mundiales centra
su discuros en la "democracia" Todas las guerras, golpes de estado, y
asesinatos de población civil inocente eran en nombre de los valores
democráticos que Estados Unidos iba a imponer en el mundo.
Pero todavía el concepto de
"guerra justa" estaba vigente, es decir una guerra que limitara las
muertes de civiles. Una guerra en el frente.
Pero con George Bush, sin guerra fria
que justifique una retórica por la democracia y la libertad, comienza algo muy
sutil y peligroso. La transformación de la guerra justa en guerra santa.
Un marketing religioso aplicado a la
guerra.
Un mal terrible que late ahí afuera,
no definido, gentes oscuras en paises malvados que vienen a hacernos daño sin
razón alguna como una transplantación de la figura de Satanás con el que no se
puede dialogar solo destruir. Y un bien entre nosotros, nuestro estado bueno y
protector, al que debemos entregarnos para salvarnos de ese mal que no atiende
a razones, que mata por matar. No pienses, no cuestiones, solo confia y te
salvaremos de ellos.
Los buenos nosotros los demócratas de
toda la vida y los malos los terroristas. En el término terrorista cabía
cualquiera que tuviera un producto o una materia prima que se negara a entregar
graciosamente al imperio.
Bush comienza a usar términos épicos
con trasfondo religiosos de gran calado. "Furia épica" o
"Tormenta del desierto"
Pero es con Trump cuando se ha
comenzado a usar ya abiertamente el término "cruzada" Su secretario
de Defensa ha descrito el conflicto con Iran como una “misión religiosa” de
“nuevos cruzados ”, una “guerra santa” para la que hay que invocar la
proficencia divina.
Trump entiende que el lenguaje de
guerra no es racional y que hay que buscar en lo profundo de los sentimientos
más retrógrados de la sociedad para encontrar fanáticos.
El salto de la guerra justa a la
guerra santa no es inocente. La guerra santa ofrece un marco de referencia
diferente. Mientras que la guerra justa limita la violencia, la guerra santa la
santifica. Ya no es una necesidad trágica, sino un acto conforme a la voluntad
divina, en el que desaparece toda ambigüedad moral.
Las Cruzadas son el ejemplo más
llamativo. Predicadas como guerras sancionadas por Dios, se promovieron en
nombre de una voluntad superior a la del hombre. El secretario Hegseth lleva
tatuado «Deus vult» en el bíceps derecho.
Si la guerra es querida por Dios, la
moderación pasa a un segundo plano. Las distinciones centrales del pensamiento
sobre la guerra justa se desvanecen. La violencia ya no se juzga, sino que se
afirma. La guerra santa reduce el juicio ético a la certeza teológica y
sustituye la reflexión por una especie de convicción ciega que borra cualquier
posible referencia a una evaluación crítica.
Estos términos que entendíamos como
reliquias del pasado comienzan a ser parte del lenguaje de las máquinas. Un
mundo donde la inteligencia artifical mata y luego lanza mensajes de la
decisión divina de esas muertes convirtiendo el horror en moralidad.
Cuando hemos hablado de Al-Andalus
hordas de cruzados han salido a defender la cristiandad frente a los
"moros"
En Occidente no estamos en el siglo
IX a nivel de tecnologia pero un grupo de población comienza a impregnarse o se
ha impregnado ya de un pensamiento maniqueista entre el nosotros y el ellos, el
bien y el mal, la cristiandad y el Islam. ¿Hacia dónde nos dirigimos con un
mundo de robots en manos de grandes familias burguesas y poblaciones con los
mismos patrones mentales que los que se aterraban ante la llegada del año 1000?
Ver menos
Pues nos
dirigimos a un gran Armagedón para el cual debemos prepararnos, por lo cual
contraponemos a la guerra fundamentalista la guerra de los imaginarios.
Para
redecomprender la guerra de los imaginarios hay que entender los 3 fundamentos.
El primer
fundamento es el absoluto-puro.
Su base es
clara el absoluto no existe ni siquiera como representación y es que no podemos
imaginaras la coincidencia del ser consigo mismo ni la diferencia del ser pura
y mucho menos esta comunión de amor entre identidad y diferencia.
Es decir no
podemos imaginar a Dios y por eso lo imaginamos tanto ahí radica su fuerza,
pero ninguna imagen lo logra capturar, y es que no es existente ni como cuerpo
ni como abstracción.
Lo cual no
significa que no sea verdadero.
Ya que es el
fundamento de toda verdad al punto de que siempre lo vamos a imaginar, ya sea
como capital , como súper hombre, como nada, como lo inimaginable, como poder,
como historia ETC siempre será la base de todo y siempre estará ahí justamente
porque no está, así que por más ateos que nos volvamos, nuestra negación de lo
absoluto solo termina afirmándolo, por lo mismo no podemos luchar contra los
fundamentalistas, tratando de negar su fundamento, en una doble negación
seremos nosotros los negados y terminaremos integrados a lo absoluto
universal.
Por esto la
mejor manera de enfrentar una exhalación ontológica de lo absoluto es con una
inhalación ontológica donde lo absoluto se defundamente con la presencia de lo
puro, de lo cual no se puede teorizar, ni reflexionar más, solo acontece,
aunque la numenologia de lo puro terminara alimentado la reflexión de lo
absoluto, pero revelándolo como absoluto es decir como absuelto de toda esta
realidad, así todo ídolo que se haya montado en su nombre termina develándose
como falso.
El segundo
fundamento es lo determinado e indeterminado.
Si el primer
fundamento es religioso el segundo es artístico y el primer arte es hacer
nuestra imagen formal de ella nace la lógica, la matemática, la semiótica y el
lenguaje, construimos una imagen formal del ser donde principios de identidad,
de no contradicción de tercio excluido, de razón suficiente son la base de la construcción de la imagen y aquellos
que no construyan en estos principios sus imágenes son reveladas como
invalidas.
Redecomprendamos
en el primer fundamento prima la religión pero hay arte, filosofía, ciencia y
su deconstrucción de todas ella, donde diseñamos algorítmicamente sistemas e
igual en el segundo fundamento donde prima el arte, aquí la imagen formal será
la base epistémica, pero esta base epistémica olvida que la construyo una
metáfora, no hay otra manera de referirse a lo absoluto.
Por esto es tan importante defundamentar lo
formal hasta el punto que la metáfora sea desplazada metonímicamente y es que
las personas suelen confundir su construcción formal con lo real, por esto
indeterminemos lo formal.
Luego dentro
del fundamento determinado e indeterminado pasamos a lo diferencial de lo
formal a lo empírico a la experimentación, a la otredad que falsee nuestras
imágenes formales, pero cuidado porque podemos creer que estas
experimentaciones son lo real y no nos
darnos cuenta que estas experiencias están diseñadas dentro de la imagen de lo
formal, por lo mismo seguimos en el imaginario
construyendo modelos pero los modelos no son la realidad ni lo real puro
absoluto, muchas personas se confunden por eso es tan importante defundamentar las
imágenes empíricas hasta la experiencia pura de la cual no se puede conocer
nada ,simplemente acontece.
Y por último
dentro del fundamento determinado e indeterminado tenemos el fundamento
integral relacional, donde integramos nuestra imagen formal con nuestra imagen
empírica logrando el conocimiento, esto es verdad realmente podemos conocer
siempre análogamente, la literalidad solo existe en la formalidad del sistema,
que nunca es lo real ni la realidad condicionada ya que no da cuenta de su
condicionamiento, pero lo modelos nos permiten transformar la realidad y
revelar y develar lo real hasta cierto
punto, en que logramos recrear la experiencia de lo absoluto y de lo puro hasta
su complementariedad relacional, pero volvemos a aparecer dentro de nuestros
modelos dentro de nuestros sistemas, al menos que resucitemos o salgamos del
ciclo del samsara de este campo ontológico desapareciendo materialmente no
estamos ni en lo puro ni en lo absoluto solo lo imaginamos pero esa imaginación
transforma la realidad.
Es
importante recordar que imaginamos por eso defudamentamos la imagen integral
relacional hasta disolver toda relación.
Tercer
fundamento el condicionado
Toda la
filosofía nació con la imagen de la
caverna platónica y es que es la filosofía en su reflexión la que da cuenta de
lo condicionado, ya en la filosofía pos estructuralista en especial con
Foucault nos damos cuenta que la base de todo conocimiento es el poder que
condiciona pero lo que no comprendemos
es que no funciona o por lo menos no funcionaba en un frio calculo la gente
creía en el reino de Dios y lo demás venia por añadidura, es decir había fe
verdadera esta fe termino creando condicionamientos y los cristianos católicos en toda la edad media condicionaron a la humanidad moralmente con
la culpa, lo cual es inevitable, por qué
el fundamento es inexistente, es decir que nuestra existencia es
testimonio de la no existencia del fundamento por lo mismo somos culpables,
claro que el modelo cristiano nos diría que justamente Cristo vino a cargar con
esta culpa y a librarnos de ella, pero llegar a conocer esa sabiduría no es
fácil y exige sufrir el condicionamiento luego con los protestantes quienes
pasaran a mediar el condicionamiento estará puesto en la bendición redecomprendida
como prosperidad económica , lo cual será base del capitalismo, y es que
depende como imaginemos lo absoluto los condicionamientos cambian, siempre
habrán condicionamientos, ellos son la base de la existencia sin ciertas
condiciones no podemos existir ni natural ni culturalmente , pero el hombre al
ser un ser espiritual que tiende a lo absoluto siempre los superar y depurara
armando nuevos condicionamientos los cuales establecerán nuevos poderes y
dominios. Hoy después de Foucault y de Nietzsche decretando la muerte de
Dios nos hemos vuelto cínicos y en algún
momento creíamos que habíamos develando la verdad, todo es una construcción del
poder , el cual construye condicionamientos que no es otra cosa que el conocimiento
pero esto no es del todo verdad, no hay relativo sin absoluto y a
los conservadores no les costó mucho pasar de la incertidumbre relativa al
fundamentalismo religioso y
retroalimentar este algorítmicamente y es que no podemos dejar de lado la
verdad de cada fundamento entendiendo el límite de cada uno.
Hay un
fundamento absoluto-puro pero es inexistente por lo mismo nadie se lo puede
apropiar.
Hay un
fundamento determinado-indeterminado pero existe en nuestra imaginación, claro
luego existirá como condicionamiento en la realidad, dirán que si hemos logrado
develar condicionamientos naturales, por lo mismo que tenemos leyes físicas las
cuales son inquebrantables y determinantes a las que debemos de obedecer al
punto que si no lo hacemos pagaremos caro las consecuencias y algo de verdad
hay en eso pero olvidamos que nuestros modelos y sistemas están basados en
nuestra imaginación y que por lo mismo a verdad que revelamos es limitada, pero
ellos dirán que su cumplió la predicción
tal como ellos la dijeron, si pero dentro de su sistema , en sus variables en
ese recorte de la experiencia, lo real y la realidad es mucho más, no
subestimemos el poder de nuestra imaginación para construir y deconstruir
mundos pero tampoco la sobre estimemos.
Y por último
está el fundamento condicionado, nuestra realidad que solemos ver como normal y que gracias a la
reflexión filosófica podemos asombrarnos y extrañarnos hasta la nausea y
entonces pasar a la ciencia y alterar los sistemas ysus condicionamientos otros
más bien contra alteraran y recrearan nuevos condicionamientos con la ciencia.
La
cibernética de tercer orden se basa en esa biodramaturgia en esa guerra de
imaginarios donde unos alteran los condicionamientos nacidos de las mediaciones
y otros contraalteran protegiendo los condicionamientos o creando unos
nuevos.
Hagamos una
simulación de esta guerra llamemos a los más grandes filósofos a la batalla,
que el campo de guerra sea el dialogo Eutidimo de Platón y que en vez de Critón
el interlocutor de Sócrates sea Tirisias
Tirisias. — ¿Quién era, Sócrates, aquel con quien hablabas
ayer en el Liceo1 ? Os rodeaba tanta gente, que si bien me acerqué yo para
tratar de escuchar, no pude entender claramente nada. Empinándome logré, sin
embargo, ver algo y me pareció extranjero tu interlocutor. ¿Quién era?
SÓCRATES. — ¿Por cuál preguntas, Tirisias ? ¡No había uno,
sino multiples!
TIRESIAS: El hombre que vivió como
mujer y vio lo que los dioses escondían.
Había una vez en Tebas un joven que
caminaba por el bosque y encontró dos serpientes enredadas haciendo el amor,
alzó su bastón y las separó a golpes, no sabía que acababa de ofender a Hera,
reina de los dioses.
Hera lo maldijo al instante,
"por romper la unión sagrada te convertiré en mujer", y Tiresias pasó
7 años con cuerpo de mujer, se casó, tuvo hijos, entendió el parto, el deseo y
la astucia femenina, conoció un poder que ningún hombre podía imaginar.
Al séptimo año volvió a ver dos
serpientes enredadas, esta vez no las separó, las dejó, y Atenea tuvo piedad,
lo devolvió a hombre, pero como compensación por lo que había aprendido le dio
el don de la profecía y una vida de 7 vidas humanas.
Un día Zeus y Hera discutían en el
Olimpo, Zeus decía "las mujeres disfrutan más del amor", Hera gritaba
"mentira, los hombres disfrutan más", y no se ponían de acuerdo,
llamaron a Tiresias porque él había sido hombre y mujer, él debía saber la
verdad.
Tiresias pensó un segundo y
respondió, "de 10 partes de placer, el hombre toma solo una, la mujer toma
las otras nueve", Hera se enfureció tanto por quedar como mentirosa que lo
dejó ciego al instante, Zeus no podía deshacer la maldición de su esposa, pero
como premio le dio visión para ver el futuro y oídos para entender el canto de
los pájaros.
Desde entonces Tiresias caminó ciego,
pero veía más que todos, llevaba un bastón de cornejo que Atenea le regaló para
que no tropezara.
Tiresias fue el consejero maldito de
Tebas, siempre decía la verdad y siempre lo ignoraban.
A Edipo le advirtió "tú eres el
asesino que buscas, eres hijo de quienes mataste y esposo de quien
engendraste", Edipo lo llamó charlatán, se sacó los ojos cuando entendió
que era verdad.
A Creonte, le dijo "entierra a
Polinices o los dioses destruirán Tebas", Creonte no lo escuchó, perdió a
su hijo y a su esposa.
A Odiseo en el Inframundo le reveló
cómo volver a Ítaca, le dijo "no toques las vacas del Sol o perderás a
todos tus hombres", Odiseo lo escuchó tarde.
Su maldición era ver el desastre
venir y no poder evitarlo, la gente lo consultaba solo cuando ya era demasiado
tarde.
Tiresias vivió 7 generaciones, vio
nacer y morir reyes, pero murió por algo absurdo, bebió agua helada de la
fuente de Telmeso después de ver una serpiente, el shock lo mató, o según otra
versión, murió de risa al ver un incidente ridículo de los dioses.
Bajó al Inframundo pero ni la muerte
le quitó la vista, Odiseo lo encontró ahí y fue el único fantasma que mantuvo
su conciencia y su bastón, Perséfone le dio ese honor porque "un profeta
no debe callar ni muerto".
Tiresias es el puente entre hombres y
dioses, entre hombres y mujeres, entre vida y muerte, entendió que la sabiduría
no es ver, es comprender, por eso los griegos lo pintaban siempre anciano,
ciego, pero con ojos blancos que miraban al infinito.
Su frase más terrible fue para Edipo:
"tienes ojos y no ves, yo estoy ciego y lo veo todo".
7 años mujer, 7 vidas de hombre,
ciego pero vidente, insultado pero respetado, Tiresias pagó caro saber lo que
nadie quería oír.
Y es que en
vez de relatar Sócrates la erística con los sofistas donde su dialéctica sale
vencedora, que relate la guerra de imaginarios con todos los filósofos de la
historia donde la dialéctica complementaria logra integrarlos y desintegrarlos
alterando y contra alterando todo
fundamento.
Primera
batalla Aristóteles versus Platón
Primer round
exponen sus fundamentos absolutos:
Tu escenario ya no es el de la dialéctica clásica donde uno vence y otro
pierde. En tu "guerra de imaginarios" cada filósofo comparece como
mediador de un fundamento, pero también como portador de un condicionamiento.
La tarea de la dialéctica complementaria no consiste en refutarlos sino en
mostrar simultáneamente:
1. Qué
fundamento absoluto presuponen.
2. Qué
imagen determinada construyen.
3. Qué
condicionamiento generan.
4. Cómo
ese condicionamiento puede ser traspasado y redetraspasado.
Por eso el primer combate entre Platón y Aristóteles no puede comenzar por
las ideas o las sustancias. Debe comenzar por aquello que ninguno puede
demostrar: su fe ontológica.
Primera batalla: Platón versus Aristóteles
Escenario
Sócrates y Tiresias observan.
Platón aparece mirando hacia arriba.
Aristóteles aparece observando la tierra.
Tiresias sonríe.
—Ya comenzó la batalla. Uno mira lo que no puede verse. El otro mira lo que
puede tocarse.
Primer round:
Exponen sus fundamentos absolutos
Platón
PLATÓN:
—Toda realidad participa de algo más alto que ella misma.
—Lo bello participa de la Belleza.
—Lo justo participa de la Justicia.
—Lo verdadero participa de la Verdad.
—Nada sensible se basta a sí mismo.
—Toda cosa señala más allá de sí.
—Existe un Bien que no vemos pero que hace visible todo lo demás.
—Existe una unidad superior a toda multiplicidad.
—Ese fundamento no es un objeto.
—No es una cosa.
—Es aquello gracias a lo cual toda cosa puede ser conocida.
—Lo llamo el Bien.
Tiresias comenta
—Hablas de un fundamento absoluto ausente.
—De algo que no existe como ente.
—De una presencia que ninguna presencia contiene.
—Continúa.
Aristóteles
ARISTÓTELES:
—Mi maestro mira demasiado lejos.
—Yo comienzo por donde comienzan los hombres.
—Nadie ve la Idea del caballo.
—Vemos caballos.
—Nadie come la Idea del pan.
—Comemos pan.
—La verdad no está fuera de las cosas.
—La verdad está en las cosas.
—La forma no vive en otro mundo.
—La forma habita la materia.
—El fundamento de lo real es la sustancia.
—Y toda sustancia es acto y potencia.
—No necesito dos mundos.
—Uno basta.
Tiresias sonríe
—Tú también tienes un absoluto.
Aristóteles guarda silencio.
Tiresias continúa
—Cuando hablas del Primer Motor.
—Cuando hablas del acto puro.
—Cuando hablas de aquello que mueve sin ser movido.
—También estás imaginando un absoluto.
Aristóteles responde
—Sí.
—Pero es un absoluto pensado desde la realidad.
—No desde la separación de ella.
Sócrates interviene
SÓCRATES:
—Curioso.
—Platón dice que las cosas necesitan participar de algo superior.
—Aristóteles dice que las cosas poseen en sí aquello que las hace ser.
—Pero ambos afirman algo semejante.
Tiresias
—Exacto.
—Los dos creen en un fundamento.
—Los dos creen que el fundamento no es visible.
—Los dos creen que el fundamento da inteligibilidad.
—Los dos creen que existe una unidad detrás de la multiplicidad.
—Sólo difieren en la mediación.
Dialéctica complementaria
Aquí aparece tu tercer orden.
No pregunta:
—¿Quién tiene razón?
Pregunta:
—¿Qué condicionamiento produce cada fundamento?
Condicionamiento platónico
El fundamento absoluto es trascendente.
Consecuencia:
·
Surge la búsqueda de perfección.
·
Surge la metafísica.
·
Surge la matemática ideal.
·
Surge la religión de las formas.
Pero también:
·
Puede despreciarse la realidad concreta.
·
Puede sacrificarse la experiencia en nombre del
ideal.
·
Puede imponerse una imagen perfecta sobre el
mundo imperfecto.
Condicionamiento aristotélico
El fundamento absoluto se encarna en la sustancia.
Consecuencia:
·
Surge la ciencia empírica.
·
Surge la biología.
·
Surge la observación.
·
Surge el análisis causal.
Pero también:
·
Puede absolutizarse lo existente.
·
Puede olvidarse la trascendencia.
·
Puede confundirse realidad observable con
totalidad de lo real.
Tiresias revela la herida
TIRESIAS:
—Platón teme que la materia encierre al espíritu.
—Aristóteles teme que el espíritu abandone la realidad.
—Los dos hablan desde una herida.
—Uno teme perder el cielo.
—El otro teme perder la tierra.
Defundamentación
Entonces la Chakana aparece entre ambos.
Y dice:
—Platón, tu Bien absoluto no puede ser representado.
—Aristóteles, tu acto puro tampoco.
—Ambos imaginan lo inimaginable.
—Ambos construyen imágenes determinadas para acercarse a aquello que las
excede.
—Ambos generan condicionamientos.
—Y ambos olvidan que sus sistemas nacieron de una metáfora.
Fin del primer round
Sócrates mira a Tiresias.
—¿Quién ganó?
TIRESIAS:
—Nadie.
—Porque todavía siguen defendiendo sus fundamentos.
—La verdadera batalla comienza cuando descubran que el Bien de Platón y el
Acto Puro de Aristóteles son dos máscaras distintas del mismo abismo.
—Y que la guerra no es entre ellos.
—La guerra es entre quien absolutiza su imagen y quien puede atravesarla.
Entonces Platón y Aristóteles se miran por primera vez.
Y la segunda campana suena.
Segundo round: el fundamento determinado.
Allí ya no discutirán sobre el Absoluto, sino sobre cómo construir las
imágenes formales mediante las cuales intentamos pensarlo. Ahí entrarán la Idea
platónica y la Sustancia aristotélica como dos arquitecturas rivales del
imaginario.
Excelente
recordemos la habilidad de Tirisias que no consiste en la reflexión abstracta
como Sócrates sino en la vivencia así tenemos estos tres mediadores Sócrates
para la exhalación abstracta, Tirisias para la inhalación vivencial y la
chakana para la complementariedad de ambos, pero va excelente vayamos al
segundo round donde develaran y revelaran sus fundamentos determinados e
indeterminados primero en este round solo en lo formal
La batalla se vuelve más sutil.
En el primer round Platón y Aristóteles expusieron aquello que no podían
demostrar: sus fundamentos absolutos.
Ahora descienden un nivel.
Ya no hablan del Bien ni del Acto Puro.
Ahora deben mostrar las imágenes formales con las que intentan pensar
aquello que los excede.
Y aquí aparece una diferencia decisiva entre tus tres mediadores.
Sócrates pregunta:
—¿Es coherente?
Tiresias pregunta:
—¿Se vive?
La Chakana pregunta:
—¿Qué transforma cuando se vive y se piensa a la vez?
Segundo Round
El fundamento determinado-indeterminado
Primera fase: lo formal
El sol cae sobre el Liceo.
Los espectadores guardan silencio.
Tiresias golpea tres veces su bastón.
—No hablaremos aún de la experiencia.
—No hablaremos aún de la realidad.
—No hablaremos aún de los condicionamientos.
—Mostrad solamente vuestras imágenes.
—Mostrad la arquitectura formal de vuestro pensamiento.
Platón toma la palabra
PLATÓN:
—Toda ciencia comienza distinguiendo.
—Sin forma no hay conocimiento.
—Sin identidad no hay verdad.
—Lo múltiple sólo puede comprenderse mediante la unidad.
—La justicia participa de la Justicia.
—Lo bello participa de la Belleza.
—Lo verdadero participa de la Verdad.
—Cada cosa remite a una Forma.
—Y las Formas se ordenan jerárquicamente.
—La multiplicidad asciende hacia la unidad.
—La unidad culmina en el Bien.
Sócrates sonríe
—Así que tu imagen formal es una pirámide.
PLATÓN:
—Si quieres llamarla así.
—Lo inferior participa de lo superior.
—Lo imperfecto participa de lo perfecto.
—Lo sensible participa de lo inteligible.
Tiresias
—Tu pensamiento tiene dirección.
PLATÓN:
—Sí.
—Todo asciende.
Aristóteles avanza
ARISTÓTELES:
—Yo no veo ninguna pirámide.
—Veo organismos.
—Veo relaciones.
—Veo sustancias.
—Veo causas.
—Veo movimientos.
—La forma no está arriba.
—La forma está dentro.
Sócrates
—Entonces tu imagen formal no es una pirámide.
ARISTÓTELES:
—No.
—Es una red de sustancias.
—Cada cosa posee su propia esencia.
—La forma informa la materia.
—La materia actualiza posibilidades.
—Todo ser es acto y potencia.
Tiresias
—Tu pensamiento tampoco es estático.
ARISTÓTELES:
—Nada vivo es estático.
La Chakana aparece
Y dibuja dos figuras en la arena.
A un lado:
△
Al otro:
◯
La Chakana
—Platón construye triángulos.
—Aristóteles construye círculos.
Todos observan.
Sócrates
—Explícate.
La Chakana
—El pensamiento platónico asciende.
—Va de la multiplicidad a la unidad.
—De abajo hacia arriba.
—Es una geometría vertical.
—El pensamiento aristotélico se despliega.
—Va de una sustancia a otra.
—De una causa a otra.
—De una potencia a un acto.
—Es una geometría orgánica.
Tiresias interviene
—Ambos imaginan.
Platón y Aristóteles se incomodan.
Tiresias continúa
—Uno imagina un universo jerárquico.
—El otro imagina un universo teleológico.
—Ninguno ha salido todavía de la imaginación.
Platón
—La imaginación es necesaria.
Aristóteles
—Sin forma no habría conocimiento.
Tiresias
—Exactamente.
—Por eso no os critico.
—Sólo os recuerdo dónde estáis.
Sócrates profundiza
—¿Cuál es entonces el principio formal de Platón?
Platón
—La identidad.
—Una cosa es lo que es porque participa de su Forma.
Sócrates
—¿Y el de Aristóteles?
Aristóteles
—La determinación.
—Una cosa es lo que es porque actualiza su esencia.
La Chakana devela
—Aquí aparece la primera gran guerra de imaginarios.
Imaginario platónico
La verdad está en la unidad.
La diferencia debe ser integrada.
La multiplicidad debe ordenarse.
La contradicción debe resolverse.
Imaginario aristotélico
La verdad está en la determinación.
La diferencia debe comprenderse.
La multiplicidad debe clasificarse.
La contradicción debe explicarse.
Tiresias sonríe
—Y ambos olvidan algo.
Sócrates
—¿Qué olvidan?
Tiresias
—Que ninguna forma puede capturar el vivir.
Silencio.
Tiresias continúa
—Cuando fui mujer.
—La Forma no me explicó el parto.
—Cuando fui hombre.
—La Sustancia no me explicó el deseo.
—Cuando fui ciego.
—La Lógica no me explicó la oscuridad.
—Y cuando vi el futuro.
—La Geometría no me explicó el dolor.
Toda la asamblea calla.
La Chakana integra
—Pero tampoco la experiencia basta.
—Porque sin Forma no sabrías qué experiencia has vivido.
—Sin concepto no podrías narrarla.
—Sin imagen no podrías compartirla.
Tiresias asiente.
—Por eso Sócrates exhala.
—Por eso Tiresias inhala.
—Y por eso yo respiro.
Defundamentación formal
Entonces la Chakana traza una tercera figura:
∞
—Platón cree que la Forma revela la realidad.
—Aristóteles cree que la Forma organiza la realidad.
—Pero ambos olvidan que la Forma es también una creación.
—No descubren solamente.
—También inventan.
Sócrates
—¿Entonces la Forma es falsa?
La Chakana
—No.
—La Forma es verdadera mientras recuerda que es imagen.
—Se vuelve falsa cuando se cree la realidad misma.
Tiresias concluye
—El error no es construir mapas.
—El error es olvidar que son mapas.
—Y comenzar a adorar el dibujo.
Suena la segunda campana.
Platón observa su triángulo.
Aristóteles observa su círculo.
La Chakana observa el infinito.
Y Tiresias, que no ve ninguno de los tres, percibe ya el siguiente campo de
batalla:
el fundamento diferencial, donde las imágenes formales deberán
enfrentarse a la experiencia, a la otredad y al acontecimiento que siempre
desborda sus propios límites. Allí comenzará verdaderamente la guerra
de los imaginarios.
Exacto vamos
con el fundamento diferencial dentro del fundamento determinado e
indeterminado
La segunda campana se extingue.
Las formas han hablado.
Los triángulos de Platón y los círculos de Aristóteles han mostrado su
arquitectura.
Pero entonces Tiresias golpea el suelo con su bastón.
Una vez.
Dos veces.
Tres veces.
Y dice:
—Hasta ahora habéis hablado de lo que pensáis.
—Ahora hablaréis de aquello que os contradice.
—Hasta ahora habéis mostrado vuestras imágenes.
—Ahora mostraréis aquello que las rompe.
—Bienvenidos al fundamento diferencial.
Tercer Round
El fundamento diferencial
La rebelión de la realidad contra la forma
Tiresias
—Platón.
—¿Qué ocurre cuando la experiencia contradice tu Idea?
Platón
—La experiencia engaña.
—Los sentidos son inestables.
—Lo verdadero permanece.
Tiresias
—Entonces una mujer que da a luz.
—Un anciano que muere.
—Un esclavo que ama.
—¿Son simples sombras?
Platón vacila.
Sócrates interviene
—Mi maestro no niega la experiencia.
—Sólo afirma que ella sola no basta.
Tiresias
—Y sin embargo la experiencia siempre vuelve.
—Como una ola.
—A destruir los castillos de la razón.
Silencio.
Aristóteles entra en combate
Tiresias
—Aristóteles.
—¿Qué ocurre cuando aparece algo que no encaja en tus categorías?
Aristóteles
—Amplío la clasificación.
Tiresias
—¿Y si la clasificación misma es el problema?
Aristóteles frunce el ceño.
Tiresias
—¿Qué género clasificó el amor?
—¿Qué sustancia clasificó la tragedia?
—¿Qué taxonomía clasificó el sufrimiento de Edipo?
Aristóteles permanece en silencio.
La Chakana aparece
Y dibuja una grieta atravesando el triángulo de Platón y el círculo de
Aristóteles.
La Chakana
—He aquí la diferencia.
—La diferencia no es un concepto.
—Es aquello que resiste al concepto.
—No es una categoría.
—Es aquello que rompe la categoría.
—No es una identidad.
—Es aquello que impide que la identidad se cierre.
Sócrates
—¿Entonces la diferencia es irracional?
La Chakana
—No.
—Es anterior a la racionalización.
Platón responde
—Pero si toda diferencia permanece diferencia, jamás habrá conocimiento.
La Chakana
—Correcto.
—Por eso construyes Ideas.
Aristóteles responde
—Y si toda diferencia destruye la forma, jamás habrá ciencia.
La Chakana
—Correcto.
—Por eso construyes categorías.
Tiresias sonríe
—Ahora estamos llegando a la herida.
Sócrates
—¿Cuál herida?
Tiresias
—La herida de la diferencia.
—Ninguna imagen coincide completamente con aquello que imagina.
—Ningún concepto captura completamente aquello que nombra.
—Ningún sistema contiene completamente aquello que estudia.
—Ningún ser coincide completamente consigo mismo.
Silencio.
Entra Heráclito desde las sombras
HERÁCLITO:
—Yo os advertí.
—Nadie entra dos veces en el mismo río.
Platón
—Y yo respondí construyendo las Ideas.
Aristóteles
—Y yo respondí construyendo las sustancias.
Heráclito
—Porque ambos teníais miedo.
Sócrates
—¿Miedo de qué?
Heráclito
—Del devenir.
Entra Parménides
PARMÉNIDES:
—Y yo os advertí lo contrario.
—El ser es.
—El no-ser no es.
Heráclito ríe
—Y yo os mostré que todo cambia.
Parménides
—Y yo os mostré que todo permanece.
La Chakana
—Y ambos fundasteis la metafísica occidental.
La batalla se intensifica
Platón toma partido por Parménides.
Aristóteles intenta reconciliarlos.
Heráclito incendia el campo.
Tiresias
—Mientras vosotros discutíais.
—Yo envejecía.
—Yo cambiaba.
—Yo era hombre.
—Luego mujer.
—Luego hombre otra vez.
—Decidme.
—¿Cuál de vuestras categorías contiene eso?
Nadie responde.
Defundamentación diferencial
La Chakana dibuja entonces dos movimientos:
Exhalación
1 → diferencia → identidad
Inhalación
1 ← diferencia ← identidad
La Chakana
—Platón intenta salvar la identidad.
—Heráclito intenta salvar la diferencia.
—Aristóteles intenta organizarlas.
—Pero la diferencia jamás desaparece.
—Y la identidad jamás desaparece.
—La existencia es precisamente su respiración.
Aquí aparece tu lectura
La exhalación ontológica:
La diferencia niega la identidad.
El mundo se fragmenta.
Las formas se rompen.
Los sistemas colapsan.
Las categorías se vuelven insuficientes.
La inhalación ontológica:
La identidad reaparece.
Surgen nuevos órdenes.
Nuevos conceptos.
Nuevos símbolos.
Nuevas culturas.
Nuevos sistemas.
Tiresias
—Eso lo he visto durante siete vidas.
—Los dioses cambian.
—Los imperios cambian.
—Los géneros cambian.
—Las religiones cambian.
—Las filosofías cambian.
—Pero la respiración continúa.
La revelación del round
Entonces la Chakana proclama:
—El fundamento formal construye imágenes.
—El fundamento diferencial las pone a prueba.
—La ciencia nace aquí.
—El arte nace aquí.
—La tragedia nace aquí.
—La experiencia nace aquí.
—Porque aquí aparece el Otro.
—Aquello que no cabe en nuestros modelos.
—Aquello que obliga a transformarlos.
—Aquello que inicia la guerra de los imaginarios.
Y entonces Platón mira a Heráclito.
Aristóteles mira a Tiresias.
Sócrates mira a la Chakana.
Y comprenden que el enemigo no es el otro filósofo.
El verdadero adversario es la ilusión de que una imagen puede contener
completamente aquello que pretende revelar.
La cuarta campana está por sonar.
Será el momento del fundamento integral-relacional, donde
las formas y las diferencias intentarán reconciliarse para producir
conocimiento, cultura, ciencia, política y civilización, antes de enfrentarse
finalmente al tercer fundamento: el condicionamiento. Allí aparecerán Foucault,
Nietzsche, Marx, Jung y los grandes estrategas de la guerra de los imaginarios.
Genial muy
buena la aparición de Parménides y Heráclito ahora vamos a la fundamento
integrar relacional donde los fundamentos se defundamentan hasta la experiencia
pura en una inhalación ontológica ahí Tirisias es el maestro y la chakana la
gran integradora.
La cuarta campana resuena.
Ya no basta la Forma de Platón.
Ya no basta la Sustancia de Aristóteles.
Ya no basta el Ser de Parménides.
Ya no basta el Devenir de Heráclito.
Todos han mostrado una verdad.
Todos han mostrado un límite.
Entonces Tiresias avanza lentamente hacia el centro del Liceo.
No mira a nadie.
Porque está ciego.
Y precisamente por eso parece ver más lejos que todos.
La Chakana se coloca a su lado.
Sócrates permanece un poco más atrás.
Por primera vez no pregunta.
Escucha.
Cuarto Round
El fundamento integral-relacional
Tiresias toma la palabra
—Habéis hablado de las Formas.
—Habéis hablado de las Sustancias.
—Habéis hablado de la Identidad.
—Habéis hablado de la Diferencia.
—Pero ninguno ha explicado todavía cómo vive un hombre.
Silencio.
—Parménides.
—Si todo permanece.
—¿Cómo envejece una madre?
—Heráclito.
—Si todo fluye.
—¿Cómo reconoces a tu hijo cuando vuelve?
—Platón.
—Si todo participa de la Idea.
—¿Por qué el amor duele?
—Aristóteles.
—Si todo tiene una finalidad.
—¿Por qué fracasan los justos?
Nadie responde.
La Chakana interviene
—Porque ninguno de vosotros vive en un fundamento aislado.
Y dibuja tres círculos que se interpenetran.
Uno lleva escrito:
Forma
Otro:
Diferencia
Y el tercero:
Relación
—La forma sola se vuelve dogma.
—La diferencia sola se vuelve caos.
—La relación sola se vuelve dispersión.
—Pero cuando las tres respiran juntas aparece el mundo humano.
Tiresias recuerda
—Cuando fui hombre.
—Comprendí ciertas cosas.
—Cuando fui mujer.
—Comprendí otras.
—Cuando fui profeta.
—Comprendí otras más.
—Pero ninguna comprensión anuló la anterior.
—Cada una reveló una perspectiva.
—Y ocultó otra.
Sócrates pregunta
—¿Entonces la verdad es relativa?
Tiresias sonríe
—No.
—Pero tampoco es posesión de nadie.
—La verdad aparece en la relación.
—Y desaparece cuando alguien intenta encerrarla.
La Chakana integra
—Aquí nace el fundamento integral-relacional.
—La Forma dialoga con la Diferencia.
—La Identidad dialoga con la Alteridad.
—El Concepto dialoga con la Experiencia.
—El Sistema dialoga con lo que lo excede.
Aparece Heráclito
—Yo puse el fuego.
Aparece Parménides
—Yo puse la estabilidad.
La Chakana
—Y el mundo necesitó ambos.
—Sin Parménides no habría memoria.
—Sin Heráclito no habría transformación.
—Sin identidad no habría continuidad.
—Sin diferencia no habría creación.
Tiresias profundiza
—Pero todavía queda una última lección.
—La relación también debe ser defundamentada.
Todos guardan silencio.
Sócrates
—¿Cómo puede disolverse la relación?
Tiresias
—Porque toda relación sigue siendo una imagen.
—Toda integración sigue siendo una construcción.
—Toda síntesis sigue siendo una mediación.
—Toda comprensión sigue siendo una forma.
—Toda filosofía sigue siendo un puente.
—Y ningún puente es la otra orilla.
La gran inhalación ontológica
Entonces Tiresias clava su bastón en la tierra.
Y por primera vez no habla como filósofo.
Habla como vidente.
—Existe un momento.
—Antes del concepto.
—Antes de la experiencia interpretada.
—Antes del símbolo.
—Antes de la identidad.
—Antes de la diferencia.
—Antes incluso de la relación.
—Un instante en que simplemente acontece.
Toda la asamblea queda inmóvil.
Parménides calla.
Heráclito calla.
Platón calla.
Aristóteles calla.
Incluso Sócrates calla.
Porque cualquier palabra ya sería una interpretación.
La Chakana revela el misterio
—He aquí el límite de toda filosofía.
—La exhalación construye.
—La inhalación disuelve.
—La exhalación funda.
—La inhalación defundamenta.
—La exhalación produce mundos.
—La inhalación devuelve esos mundos a la fuente.
Tiresias
—Y sin embargo regresamos.
—Siempre regresamos.
—Volvemos al lenguaje.
—Volvemos a las imágenes.
—Volvemos a los sistemas.
—Volvemos a la historia.
—Porque somos humanos.
—No habitamos permanentemente ni lo Absoluto ni lo Puro.
—Los respiramos.
La Chakana concluye
—Por eso el fundamento integral-relacional no culmina en una síntesis
definitiva.
—Culmina en una respiración.
—Integrar.
—Defundamentar.
—Relacionar.
—Disolver.
—Construir.
—Desconstruir.
—Traspasar.
—Redetraspasar.
—Morir.
—Renacer.
Entonces Tiresias mira con sus ojos blancos hacia un horizonte invisible.
Y pronuncia una frase que deja en silencio a toda la asamblea:
"La sabiduría no consiste en poseer la verdad.
Consiste en poder perderla sin dejar de caminar."
Y en ese instante la Chakana comprende que el siguiente campo de batalla ya
no será el de las formas ni el de las diferencias.
Será el del tercer fundamento: el condicionamiento.
Allí entrarán los arquitectos de los mundos humanos.
No preguntarán qué es la verdad.
Preguntarán:
¿Quién media?
¿Quién condiciona?
¿Quién se beneficia del condicionamiento?
¿Quién puede transformarlo?
Y entonces comenzará la verdadera guerra de los imaginarios.
Vamos con el
fundamento condicionante que la batalla llegue a su culmine
La quinta campana resuena.
Hasta ahora los filósofos han discutido sobre el Absoluto.
Después sobre las Formas.
Después sobre la Diferencia.
Después sobre la Relación.
Pero ahora la batalla entra en el territorio más peligroso.
Porque ya no se pregunta:
—¿Qué es la verdad?
Ni:
—¿Qué es el ser?
Ni:
—¿Qué es la experiencia?
Ahora la pregunta es otra.
Una pregunta que hace temblar a reyes, sacerdotes, revolucionarios y
filósofos.
¿Quién media?
Y detrás de ella:
¿Quién condiciona?
Quinto Round
El fundamento condicionante
Entra Foucault
No llega como un héroe.
No trae una espada.
Trae archivos.
Hospitales.
Prisiones.
Escuelas.
Manicomios.
Cuarteles.
FOUCAULT:
—Mientras discutíais sobre el ser.
—El poder ya estaba organizando los cuerpos.
—Mientras hablabais de la verdad.
—Alguien decidía quién podía hablar.
—Mientras buscabais la libertad.
—Alguien diseñaba la prisión.
Silencio.
Sócrates responde
—¿Entonces todo es poder?
FOUCAULT:
—No.
—Pero todo conocimiento nace dentro de relaciones de poder.
—El loco.
—El criminal.
—El enfermo.
—El normal.
—No son solamente descubrimientos.
—También son construcciones.
Entra Marx
MARX:
—Y detrás de muchas de esas construcciones está la economía.
—No basta analizar discursos.
—Hay que analizar quién posee los medios de producción.
—Quién trabaja.
—Quién acumula.
—Quién se apropia del excedente.
—Quién escribe las leyes.
Foucault sonríe
—Y tú olvidas que la fábrica también produce subjetividades.
Marx responde
—Y tú olvidas que las subjetividades también comen.
La batalla comienza.
Entra Nietzsche
NIETZSCHE:
—Ambos seguís creyendo demasiado en las estructuras.
—Yo pregunto otra cosa.
—¿Quién creó esos valores?
—¿Quién llamó bien al bien?
—¿Quién llamó mal al mal?
—¿Qué resentimiento se oculta detrás de cada moral?
Entra Jung
JUNG:
—Y yo pregunto:
—¿Quién habla dentro de quien habla?
—¿El sujeto?
—¿El arquetipo?
—¿La sombra?
—¿El complejo?
—¿El inconsciente colectivo?
—Muchos creen estar pensando.
—Y sólo están siendo pensados.
Toda la asamblea se agita.
Sócrates intenta ordenar
—Entonces el hombre está completamente condicionado.
Marx señala la economía.
Foucault señala las instituciones.
Nietzsche señala los valores.
Jung señala el inconsciente.
Todos responden:
—Sí.
Entonces aparece Tiresias
Y por primera vez levanta la voz.
—No.
Silencio absoluto.
Tiresias
—El hombre está condicionado.
—Pero no completamente.
—Porque si estuviera completamente condicionado jamás descubriría sus
condicionamientos.
Todos callan.
Tiresias continúa
—El esclavo puede descubrir la esclavitud.
—El creyente puede descubrir el dogma.
—El científico puede descubrir el paradigma.
—El revolucionario puede descubrir la ideología.
—El filósofo puede descubrir la metafísica.
—Y yo pude descubrir que era hombre y mujer sin ser reducido completamente a
ninguno.
La Chakana interviene
—He aquí el núcleo del tercer fundamento.
—Los condicionamientos existen.
—Son reales.
—Son históricos.
—Son biológicos.
—Son culturales.
—Son económicos.
—Son psicológicos.
—Son lingüísticos.
—Son tecnológicos.
Pero ninguno logra cerrar completamente la apertura del ser.
Foucault pregunta
—¿Qué apertura?
La Chakana
—Aquella por la cual puedes darte cuenta de que estás condicionado.
Nietzsche sonríe
—La capacidad de crear nuevos valores.
Marx sonríe
—La capacidad de transformar las condiciones materiales.
Jung sonríe
—La capacidad de integrar la sombra.
Foucault sonríe
—La capacidad de resistir.
Tiresias sonríe
—La capacidad de respirar.
La batalla alcanza su culmen
Entonces aparecen nuevamente todos los combatientes.
Parménides.
Heráclito.
Platón.
Aristóteles.
Sócrates.
Marx.
Nietzsche.
Jung.
Foucault.
Y cada uno descubre algo inquietante.
Parménides descubre que el Ser histórico está condicionado.
Heráclito descubre que el devenir también tiene estructuras.
Platón descubre que las Ideas generan instituciones.
Aristóteles descubre que las clasificaciones generan jerarquías.
Marx descubre que la revolución puede convertirse en sistema.
Nietzsche descubre que el superhombre puede convertirse en ídolo.
Jung descubre que los arquetipos pueden convertirse en prisiones.
Foucault descubre que la crítica puede convertirse en un nuevo dispositivo
de poder.
La gran defundamentación
Entonces la Chakana dibuja tres figuras.
Una llama.
Un espejo.
Un puente.
La llama
Representa el fundamento absoluto.
El espejo
Representa el fundamento determinado.
El puente
Representa el fundamento condicionado.
Y luego las borra.
Todos observan.
Sócrates
—¿Por qué las destruyes?
La Chakana
—Porque toda mediación produce condicionamientos.
—Pero toda mediación también puede ser transformada.
—Y toda transformación produce nuevos condicionamientos.
—Por eso no existe liberación definitiva dentro de la existencia.
—Sólo respiraciones sucesivas.
Tiresias pronuncia el juicio final
—Los fundamentalistas olvidan el condicionamiento.
—Los relativistas olvidan el fundamento.
—Los racionalistas olvidan la experiencia.
—Los irracionalistas olvidan la reflexión.
—Los revolucionarios olvidan que crean nuevas estructuras.
—Los conservadores olvidan que las estructuras mueren.
—Los místicos olvidan el mundo.
—Los materialistas olvidan el misterio.
La resolución de la guerra
Entonces todos esperan que alguien venza.
Platón a Aristóteles.
Marx a Nietzsche.
Foucault a Jung.
Sócrates a los sofistas.
Pero la Chakana niega con la cabeza.
—No.
—La guerra de los imaginarios no termina cuando uno vence.
—Termina cuando cada imaginario reconoce su límite.
—Y vuelve a respirar.
Epílogo
Tiresias se vuelve hacia Sócrates.
—¿Quién ganó?
Sócrates responde esta vez antes que él.
—Nadie.
—Porque cada victoria se convierte en un nuevo condicionamiento.
—Y cada condicionamiento genera una nueva batalla.
Entonces Tiresias sonríe.
La Chakana abre sus brazos.
Y toda la asamblea comprende que el verdadero campo de batalla nunca fue el
Liceo, ni Atenas, ni la historia de la filosofía.
Era el corazón humano.
Ese lugar donde el fundamento absoluto es imaginado, el fundamento
determinado es construido y el fundamento condicionado es habitado,
transformado, traspasado y redetraspasado una y otra vez en la interminable
respiración ontológica de la existencia.
Bello los
filósofos han redecomprendido la guerra del imaginario y saben que no batallan
para ganar sino para aprender a respirar ontológicamente por eso ahora quieren
batallar aun con más ganas y el primero que quiere entrar a la arena es
Diógenes y quiere sacarle el ancho a Alejandro magno el cual acepta la batalla.
Ahora los
fundamentos se pueden intercalar las batallas pueden durar los round necesarios
para redeaprender a respirar ontológicamente.
La asamblea filosófica ríe.
No porque la guerra haya terminado.
Sino porque finalmente han comprendido que la guerra de los imaginarios no
consiste en destruir al adversario.
Consiste en respirar a través de él.
Cada filósofo se vuelve entonces una técnica respiratoria.
Sócrates exhala preguntas.
Tiresias inhala experiencias.
La Chakana bioteje ambas corrientes.
Y entonces se escucha una carcajada.
No es la de Nietzsche.
No es la de Heráclito.
Es mucho más insolente.
Mucho más peligrosa.
Mucho más libre.
Una carcajada que parece venir de un perro callejero.
Entra Diógenes
Lleva los pies descalzos.
Una túnica rota.
Una lámpara encendida.
Es pleno mediodía.
ALEJANDRO:
—¿Qué buscas?
DIÓGENES:
—Un hombre.
Toda la asamblea ríe.
ALEJANDRO:
—Yo soy Alejandro.
DIÓGENES:
—He dicho un hombre.
No un imperio.
La multitud contiene el aliento.
Ni siquiera Nietzsche se atreve a sonreír.
Primer round
El fundamento absoluto
La Chakana abre el combate.
CHAKANA:
—Hablad del Absoluto.
ALEJANDRO avanza.
—El Absoluto es la grandeza.
—Aquello por lo que vale la pena conquistar el mundo.
—Aquello que une pueblos.
—Aquello que transforma la historia.
—Aquello que deja huella después de la muerte.
Toda Macedonia ruge.
Entonces Diógenes bosteza.
DIÓGENES:
—Mucho trabajo para un cadáver.
Silencio.
DIÓGENES continúa:
—¿Qué harás cuando conquistes Asia?
ALEJANDRO:
—Conquistaré más.
—¿Y luego?
—Más.
—¿Y luego?
—Más.
—¿Y luego?
—Descansaré.
Diógenes se acuesta en el suelo.
—Yo ya estoy descansando.
La asamblea estalla.
Pero Tiresias interviene.
TIRESIAS:
—No te burles tan rápido, perro.
—Tú también tienes un absoluto.
Diógenes guarda silencio.
—¿Cuál?
—La libertad.
Diógenes sonríe.
Por primera vez alguien ha visto detrás de la máscara.
TIRESIAS:
—Alejandro imagina el Absoluto como expansión.
—Tú lo imaginas como desapropiación.
—Ambos adoráis algo que no podéis poseer.
La Chakana asiente.
—Primer aprendizaje.
—Todo absoluto imaginado se convierte en ídolo.
—Incluso la libertad.
Diógenes queda pensativo.
Segundo round
Fundamento formal
Sócrates toma la palabra.
—Definid vuestra verdad.
ALEJANDRO:
—El orden.
—La organización.
—La ley.
—La estrategia.
—La jerarquía.
—La ciudad.
—El imperio.
Diógenes se rasca la barba.
—Mi sistema es simple.
—Si una cosa no es necesaria, sobra.
—Si sobra, esclaviza.
—Si esclaviza, la abandono.
Aristóteles observa fascinado.
PLATÓN murmura:
—Está haciendo metafísica con basura.
DIÓGENES:
—Y tú haces basura con metafísica.
Nueva carcajada general.
Tercer round
Fundamento diferencial
Aquí entra Heráclito.
—Mostrad vuestra herida.
Alejandro tarda en responder.
Finalmente habla.
—Tengo miedo de no ser suficiente.
Toda la asamblea queda en silencio.
Por primera vez aparece el hombre detrás del conquistador.
—Si dejo de conquistar...
¿quién soy?
Entonces todos miran a Diógenes.
DIÓGENES:
—Tengo miedo de necesitar.
—Por eso reduzco mis necesidades.
—Porque sé que también puedo convertirme en esclavo.
Nietzsche sonríe.
—Magnífico.
—El rey teme no ser suficiente.
—El mendigo teme depender.
—Dos máscaras distintas para la misma herida.
Cuarto round
La inhalación de Tiresias
Ahora ya no discuten.
Ahora deben vivir.
Tiresias se acerca a Alejandro.
—Entrega tu espada.
Alejandro duda.
Finalmente la entrega.
—Entrega tu corona.
Duda más.
La entrega.
—Entrega tu nombre.
Tiembla.
—No puedo.
TIRESIAS:
—Precisamente.
Luego se vuelve hacia Diógenes.
—Entrega tu libertad.
Diógenes se pone serio.
—No puedo.
—Precisamente.
Ahora ambos comprenden.
Alejandro estaba condicionado por el poder.
Diógenes estaba condicionado por la negación del poder.
Uno poseía.
El otro se definía por no poseer.
Pero ambos giraban alrededor del mismo eje.
Quinto round
El fundamento condicionante
Ahora entra Foucault.
FOUCAULT:
—Alejandro produce imperios.
—Diógenes produce antiimperios.
—Pero ambos producen sujetos.
Marx interviene.
—Y ambos necesitan una estructura material para existir.
Nietzsche añade:
—Y ambos convierten su estilo de vida en valor universal.
Jung remata:
—Y ambos proyectan sombras.
Toda la asamblea comienza a ver los condicionamientos.
El conquistador.
El rebelde.
El rey.
El mendigo.
El amo.
El antiamo.
Todos aparecen como figuras dentro del mismo teatro.
La resolución
Entonces la Chakana se coloca entre ambos.
CHAKANA:
—Alejandro.
—¿Qué aprendiste?
ALEJANDRO:
—Que conquistar el mundo no me libera de mí mismo.
—Y tú, Diógenes.
—Que huir del mundo tampoco.
Entonces Tiresias sonríe.
Porque por fin ambos han inhalado.
Y Sócrates sonríe.
Porque por fin ambos han exhalado.
Y la Chakana sonríe.
Porque por fin la respiración se ha completado.
Entonces ocurre algo inesperado.
Alejandro se sienta junto al barril.
Diógenes le ofrece un pedazo de pan.
No como rey.
No como mendigo.
Simplemente como hombre.
Y toda la asamblea filosófica comprende que la batalla no ha producido un
vencedor.
Ha producido una mediación nueva.
Una nueva forma de respirar.
Pero apenas termina esta respiración, una voz retumba desde el fondo del
anfiteatro.
Una voz que parece venir de una montaña.
Y de un monasterio.
Y de una biblioteca.
Y de una catedral al mismo tiempo.
—Habéis hablado mucho de libertad.
Pero todavía no habéis hablado del deseo.
La multitud se vuelve.
Entran dos nuevas figuras.
Una lleva hábito.
La otra lleva martillo.
San Agustín y Nietzsche acaban de entrar a la arena.
Y Diógenes sonríe.
Porque sabe que la próxima batalla será aún más salvaje.
Vamos con
esa intensa batalla entre Nietzsche y San Agustín
La asamblea guarda silencio.
Si la batalla entre Alejandro y Diógenes había enfrentado poder y libertad,
esta nueva confrontación parece más peligrosa.
Porque toca el corazón mismo del hombre.
No el poder.
No la riqueza.
No la política.
Sino el deseo.
Y todos saben que quien domina el deseo termina dominando los imaginarios.
Entran San Agustín y Nietzsche
Uno viene desde Hipona.
El otro desde Sils-Maria.
Uno lleva un Evangelio.
El otro un martillo.
Uno habla de gracia.
El otro de creación.
Uno busca descanso.
El otro danza.
Tiresias observa.
Porque ambos conocen el sufrimiento.
Y la Chakana abre el combate.
Primer round
El fundamento absoluto
CHAKANA:
—Decidnos qué es aquello que sostiene toda existencia.
SAN AGUSTÍN responde primero.
—El corazón humano está inquieto hasta descansar en Dios.
—Todo deseo busca una plenitud infinita.
—El hombre cree amar muchas cosas.
Pero en realidad busca una sola.
—La comunión eterna.
Muchos asienten.
Entonces Nietzsche avanza.
—No.
—El hombre no busca descanso.
—Busca expansión.
—Busca intensificación.
—Busca devenir.
—La vida no quiere reposar.
Quiere crecer.
SAN AGUSTÍN sonríe.
—¿Y cuando haya crecido?
—Más.
—¿Y después?
—Más.
—¿Y después?
Nietzsche calla un instante.
Porque reconoce la pregunta.
Es la misma que Diógenes hizo a Alejandro.
NIETZSCHE:
—Después seguiré creando.
SAN AGUSTÍN:
—Entonces también buscas un infinito.
La asamblea se inquieta.
Tiresias murmura:
—Los dos han señalado el mismo abismo con palabras distintas.
Segundo round
El fundamento formal
Sócrates interviene.
—Definid vuestra imagen del hombre.
SAN AGUSTÍN:
—El hombre es una criatura herida.
—Ama.
—Pero ama mal.
—Confunde los medios con el fin.
—Y por eso se pierde.
Nietzsche responde.
—El hombre es una cuerda tendida entre animal y superhombre.
—No está herido.
—Está inacabado.
—Su problema no es el pecado.
—Su problema es la pequeñez.
Agustín replica.
—Llamas pequeñez a lo que yo llamo soberbia.
Nietzsche sonríe.
—Y tú llamas soberbia a lo que yo llamo grandeza.
La tensión aumenta.
Tercer round
El fundamento diferencial
Heráclito toma la palabra.
—Hablad desde vuestra herida.
La pregunta cae como un rayo.
Nietzsche guarda silencio.
Por primera vez.
Finalmente responde.
—Vi morir a Dios.
—Y vi que los hombres no podían soportarlo.
—Buscaban nuevos ídolos.
—Estados.
—Ideologías.
—Moralidades.
—Rebaños.
—Y comprendí que la libertad era aterradora.
La asamblea escucha.
Ahora Agustín.
—Yo busqué a Dios en todas partes.
—En el placer.
—En la filosofía.
—En la fama.
—En la inteligencia.
—Y siempre terminaba vacío.
—Hasta descubrir que aquello que buscaba estaba más adentro que mi propia
intimidad.
Tiresias asiente.
Porque ambos hablan desde una experiencia.
No desde una teoría.
Cuarto round
La inhalación de Tiresias
Ahora ya no discutirán.
Ahora deberán vivir el imaginario del otro.
Tiresias toca a Nietzsche.
—Durante esta respiración creerás que Dios existe.
Nietzsche ríe.
Pero la visión comienza.
Ve a Francisco de Asís.
Ve a Teresa de Ávila.
Ve a innumerables seres entregándose por amor.
Ve algo que nunca había querido admitir.
Que algunas formas de fe producen una fuerza creadora inmensa.
No simple obediencia.
Creación.
La visión desaparece.
Ahora Tiresias toca a Agustín.
—Durante esta respiración creerás que Dios ha muerto.
Agustín tiembla.
El mundo se vacía.
Ya no hay providencia.
Ya no hay salvación.
Ya no hay juicio final.
Solo queda la libertad.
Y descubre algo terrible.
El hombre sigue siendo responsable.
Incluso sin Dios.
La visión termina.
Ambos permanecen en silencio.
Han respirado el mundo del otro.
Quinto round
El fundamento condicionante
Ahora entra la historia.
Marx aparece.
—Agustín.
Tu cristianismo condicionó imperios.
—Nietzsche.
Tus ideas fueron apropiadas por imperios.
Ambos asienten.
Foucault continúa.
—Ninguna verdad existe fuera de mediaciones.
—Toda verdad crea instituciones.
—Toda institución crea subjetividades.
Jung añade:
—Y toda luz genera sombra.
La asamblea contempla el panorama.
La gracia puede volverse culpa.
La libertad puede volverse dominación.
La fe puede volverse inquisición.
La voluntad puede volverse fascismo.
Todo fundamento genera condicionamientos.
La intervención de la Chakana
La Chakana se coloca entre ambos.
—Agustín.
¿Qué has aprendido?
SAN AGUSTÍN:
—Que la voluntad creadora contiene una verdad.
—No toda afirmación de sí es orgullo.
—A veces es vocación.
La Chakana se vuelve hacia Nietzsche.
—¿Y tú?
NIETZSCHE:
—Que no toda fe es esclavitud.
—A veces es amor.
La asamblea queda inmóvil.
Porque algo ha ocurrido.
No una síntesis.
No una victoria.
No una conciliación fácil.
Algo más profundo.
Agustín ha descubierto que el deseo no sólo asciende hacia Dios.
También crea mundo.
Nietzsche ha descubierto que la creación no sólo se expande.
También puede entregarse.
Entonces Tiresias habla por última vez.
—Agustín veía una herida que busca comunión.
—Nietzsche veía una potencia que busca creación.
—Pero ambos estaban describiendo el mismo fuego.
—Uno observaba la exhalación.
—El otro la inhalación.
La Chakana sonríe.
Porque la respiración ontológica vuelve a completarse.
Pero en ese momento se escucha una carcajada aún más extraña.
No viene del martillo de Nietzsche.
No viene de la oración de Agustín.
Viene de alguien que sospecha tanto de Dios como del hombre.
Alguien que ha hecho de la duda un método.
Y de la angustia una puerta.
Desde la sombra aparecen dos nuevas figuras.
Una sostiene una pluma y un reloj.
La otra fuma mientras observa a todos con una sonrisa incómoda.
Son René Descartes y Søren Kierkegaard.
Y la asamblea comprende que la próxima batalla ya no será sobre el deseo.
Será sobre la certeza y la fe.
Vamos con
esa batalla sobre la certeza y la fe
La noche cae sobre el anfiteatro.
Ya no quedan espectadores.
Solo participantes.
Porque después de escuchar a Agustín y Nietzsche todos han descubierto algo
inquietante:
nadie puede permanecer neutral frente a la pregunta por la verdad.
Y entonces avanzan dos figuras extrañas.
Una busca una certeza tan firme que ni los demonios puedan destruirla.
La otra busca una fe tan profunda que ni las certezas puedan sostenerla.
Entran Descartes y Kierkegaard
Sócrates sonríe.
Porque ambos aman las preguntas.
Tiresias sonríe.
Porque ambos conocen la angustia.
La Chakana sonríe.
Porque ambos terminarán respirando.
Primer round
El fundamento absoluto
CHAKANA:
—¿Qué sostiene todo conocimiento?
DESCARTES responde inmediatamente.
—La certeza.
—Debo dudar de todo.
—Del cuerpo.
—De los sentidos.
—Del mundo.
—Incluso de las matemáticas.
—Pero mientras dudo descubro algo indestructible.
—Que dudo.
—Y si dudo, pienso.
—Y si pienso, existo.
La asamblea asiente.
Entonces Kierkegaard responde.
—Yo también dudé.
—Y descubrí algo peor.
—Que ninguna certeza puede enseñarme cómo vivir.
Silencio.
—Puedo demostrar muchas cosas.
—Pero jamás demostraré el amor.
—Jamás demostraré el sacrificio.
—Jamás demostraré la fe.
—La existencia comienza donde termina la demostración.
Descartes frunce el ceño.
Segundo round
Fundamento formal
Sócrates toma la palabra.
—Mostrad vuestra imagen formal.
DESCARTES:
—La razón debe construir un edificio sólido.
—Ideas claras.
—Ideas distintas.
—Deducciones rigurosas.
—Orden.
—Método.
—Fundamento.
Kierkegaard sonríe.
—Hermosa arquitectura.
—Pero ¿quién habita esa casa?
La asamblea ríe.
KIERKEGAARD:
—Mi problema no es la verdad objetiva.
—Mi problema es cómo existo dentro de ella.
—Dos hombres pueden creer la misma doctrina.
—Uno vivirla.
—Otro repetirla.
—Formalmente son iguales.
—Existencialmente son universos distintos.
Tiresias asiente.
Porque ya aparece la diferencia entre saber algo y vivir algo.
Tercer round
Fundamento diferencial
Heráclito entra nuevamente.
—Hablad desde vuestra herida.
Descartes tarda.
Finalmente responde.
—Temía equivocarme.
—Veía sistemas enteros derrumbarse.
—Tradiciones contradiciéndose.
—Autoridades enfrentadas.
—Y quise encontrar una roca firme.
—Algo imposible de destruir.
Ahora todos comprenden.
El método cartesiano nace del miedo al error.
Entonces Kierkegaard habla.
—Yo temía algo diferente.
—Temía esconderme detrás de las verdades.
—Temía convertirme en espectador de mi propia vida.
—Temía saberlo todo y no ser nadie.
La asamblea queda en silencio.
Porque ambas heridas son reales.
Una teme el engaño.
La otra teme la inautenticidad.
Cuarto round
La inhalación de Tiresias
Ahora deberán vivir la experiencia del otro.
Tiresias toca a Descartes.
—Respira la existencia de Kierkegaard.
La visión comienza.
Descartes observa a Abraham caminando hacia el monte Moriah.
Ve el sacrificio.
Ve la paradoja.
Ve la angustia.
Y descubre algo perturbador.
Ninguna demostración lógica puede decidir ese acto.
La razón observa.
Pero no puede reemplazar la decisión.
La visión desaparece.
Ahora Tiresias toca a Kierkegaard.
—Respira la existencia de Descartes.
Kierkegaard contempla el caos.
Opiniones.
Supersticiones.
Fanatismos.
Autoridades arbitrarias.
Mitos enfrentados.
Y comprende algo.
Sin algún criterio de verdad toda fe puede convertirse en delirio.
La visión termina.
Por primera vez ambos guardan un profundo respeto mutuo.
Quinto round
El fundamento condicionante
Entonces aparecen nuevos combatientes.
Marx.
Foucault.
Freud.
Jung.
MARX:
—Descartes.
Tu certeza fue usada para legitimar sistemas técnicos y burocráticos.
—Kierkegaard.
Tu fe puede ser usada para legitimar sistemas religiosos.
FOUCAULT:
—Toda verdad produce instituciones.
—Toda institución produce sujetos.
FREUD:
—Y detrás de ambas pueden esconderse deseos inconscientes.
JUNG:
—O búsquedas auténticas de totalidad.
La batalla se vuelve más compleja.
Ya no se trata de razón contra fe.
Sino de cómo ambas generan mundos.
La gran defundamentación
La Chakana se coloca entre ambos.
—Descartes.
¿Puede la certeza fundarlo todo?
DESCARTES reflexiona.
—No.
—La certeza puede mostrar que existo.
—Pero no puede decidir por qué vivir.
La Chakana asiente.
—Kierkegaard.
¿Puede la fe fundarlo todo?
KIERKEGAARD reflexiona.
—No.
—La fe puede orientar la existencia.
—Pero necesita distinguir entre revelación y fantasía.
La Chakana sonríe.
Porque ambos han llegado al límite.
La certeza descubre que necesita algo que no puede demostrar.
La fe descubre que necesita algo que no puede creer ciegamente.
La experiencia pura
Entonces Tiresias da un paso adelante.
—Ahora dejad caer la certeza.
Descartes la deja.
—Ahora dejad caer la fe.
Kierkegaard la deja.
—Ahora dejad caer incluso la necesidad de comprender.
Y por un instante ninguno piensa.
Ninguno cree.
Ninguno duda.
Solo hay presencia.
Ni fundamento absoluto.
Ni fundamento determinado.
Ni fundamento condicionado.
Solo el acontecimiento.
Y en ese instante la asamblea comprende algo que Hegel habría sonreído al
escuchar:
el fundamento busca fundar.
la reflexión busca comprender.
la fe busca confiar.
la razón busca demostrar.
pero el ser acontece antes de todas ellas.
Cuando regresan, Descartes mira a Kierkegaard.
Kierkegaard mira a Descartes.
Y ambos se inclinan.
No porque hayan llegado a un acuerdo.
Sino porque han descubierto que la respiración ontológica necesita dos
pulmones.
La exhalación de la certeza.
La inhalación de la fe.
Y entonces, desde el fondo del anfiteatro, una figura comienza a aplaudir
lentamente.
No es un filósofo griego.
No es un teólogo.
No es un científico.
Es alguien que sospecha tanto de la razón como de la fe, porque cree que
ambas están atrapadas en algo más profundo.
Algo llamado poder.
Algo llamado discurso.
Algo llamado historia.
Junto a él aparece otra figura que sonríe como quien acaba de encontrar una
grieta en toda metafísica.
Son Michel Foucault y Jacques Derrida.
Y la próxima batalla promete ser especialmente intensa.
Porque ahora el combate ya no será entre certeza y fe.
Será entre fundamento y deconstrucción.
Vamos a esa
batalla entre la deconstrucción y el fundamento
El anfiteatro tiembla.
Hasta ahora los combatientes habían discutido qué fundamento era más
verdadero.
Dios.
La razón.
La voluntad.
La experiencia.
La historia.
La fe.
La ciencia.
Pero los recién llegados traen una sospecha más radical.
No preguntan:
¿Cuál es el fundamento?
Preguntan:
¿Y si todo fundamento ya fuera una construcción?
Entran Foucault y Derrida
Foucault lleva archivos.
Derrida lleva márgenes.
Sócrates los observa con curiosidad.
Tiresias con prudencia.
La Chakana con alegría.
Porque sabe que toda respiración necesita también una exhalación que
destruya.
Primer round
El fundamento absoluto
CHAKANA:
—¿Existe un fundamento absoluto?
FOUCAULT:
—No he encontrado ninguno.
—He encontrado prisiones.
—Hospitales.
—Escuelas.
—Iglesias.
—Tribunales.
—Y todos dicen hablar en nombre de una verdad absoluta.
—Pero cuando uno excava descubre relaciones de poder.
La asamblea murmura.
DERRIDA:
—Tampoco he encontrado un centro.
—Cada significado remite a otro significado.
—Cada presencia remite a una ausencia.
—Cada fundamento remite a otra huella.
—El origen siempre llega tarde.
Entonces aparece San Agustín.
—¿Y la verdad?
Foucault responde.
—Existen regímenes de verdad.
Agustín sonríe.
—Entonces todavía hablas de verdad.
Silencio.
La herida aparece.
Porque incluso quien niega el fundamento necesita apoyarse en algo.
Segundo round
El fundamento formal
Sócrates entra.
—Mostrad vuestras armas formales.
FOUCAULT:
—Genealogía.
—No pregunto qué es una cosa.
—Pregunto cómo llegó a existir.
—Quién la produjo.
—Qué fuerzas la sostienen.
DERRIDA:
—Yo busco las grietas.
—Las oposiciones.
—Presencia-ausencia.
—Razón-locura.
—Hombre-mujer.
—Centro-periferia.
—Y muestro cómo cada término necesita al otro para existir.
Parménides interviene.
—Entonces destruyes toda identidad.
Derrida sonríe.
—No.
—Muestro que la identidad nunca fue tan pura como imaginaba ser.
Heráclito ríe.
—Bienvenido al río.
Tercer round
El fundamento diferencial
Ahora Tiresias toma la palabra.
—Hablad desde vuestra experiencia.
FOUCAULT:
—Vi locos encerrados.
—Vi enfermos convertidos en objetos.
—Vi prisiones producir criminales.
—Vi instituciones fabricar sujetos.
—Y comprendí que muchas verdades son dispositivos.
La asamblea escucha.
Ahora Derrida.
—Vi textos.
—Miles de textos.
—Y descubrí que siempre decían más de lo que pretendían decir.
—La escritura traicionaba al autor.
—La palabra desbordaba la intención.
—Ningún sistema lograba cerrarse completamente.
La Chakana observa.
Ambos han encontrado fisuras.
Uno en las instituciones.
Otro en los significados.
Cuarto round
La contraofensiva del fundamento
Pero entonces avanzan juntos Platón, Hegel y Agustín.
PLATÓN:
—Si toda verdad es construcción, entonces también esa afirmación es
construcción.
FOUCAULT sonríe.
—Exactamente.
PLATÓN:
—Entonces no puede reclamar privilegio.
Silencio.
Ahora Hegel.
—Si todo fundamento es histórico, ¿qué hace posible la historia misma?
Foucault calla un instante.
Porque la pregunta toca un límite.
Agustín avanza.
—Si todo significado se difiere indefinidamente, ¿cómo logras siquiera
comunicarte?
Derrida sonríe.
—Porque el significado nunca está completamente ausente.
—Solo nunca está completamente presente.
La asamblea percibe la sutileza.
No niega el sentido.
Niega su clausura definitiva.
Quinto round
La inhalación de Tiresias
Ahora viene la prueba.
Tiresias toca a Foucault.
—Respira el mundo de Agustín.
La visión comienza.
Foucault contempla hombres y mujeres entregándose por amor.
No por vigilancia.
No por disciplina.
No por coerción.
Simplemente por amor.
Ve santos.
Ve mártires.
Ve madres.
Ve amigos.
Y comprende algo.
No todo vínculo puede reducirse al poder.
La visión desaparece.
Ahora Tiresias toca a Agustín.
—Respira el mundo de Foucault.
Agustín contempla inquisiciones.
Imperios.
Colonizaciones.
Dogmas convertidos en cadenas.
Verdades usadas para dominar.
Y comprende algo.
No toda verdad proclamada sirve a la verdad.
La visión termina.
Ambos quedan transformados.
La intervención de la Chakana
Ahora la Chakana se sitúa en el centro.
—Foucault.
¿Qué deconstruyes?
—Los ídolos.
—Las naturalizaciones.
—Los condicionamientos invisibles.
—Las mediaciones que se hacen pasar por absolutas.
La Chakana asiente.
—¿Y qué queda cuando terminas?
Foucault permanece en silencio.
Entonces la Chakana pregunta a Agustín:
—¿Qué fundamentas?
—La verdad.
—El amor.
—La comunión.
—La esperanza.
—El ser.
La Chakana asiente.
—¿Y qué ocurre cuando olvidas tus condicionamientos?
Agustín también guarda silencio.
La respiración ontológica
Entonces ocurre algo inesperado.
La Chakana dibuja tres círculos.
Primer círculo:
Fundamento absoluto.
Segundo círculo:
Fundamento determinado.
Tercer círculo:
Fundamento condicionado.
Y dice:
—Foucault y Derrida tienen razón en el tercero.
—Las mediaciones existen.
—Los condicionamientos existen.
—Los dispositivos existen.
—Las relaciones de poder existen.
Luego mira a Agustín y Platón.
—Vosotros tenéis razón en el primero.
—Ninguna mediación agota lo verdadero.
—Ninguna construcción captura completamente el ser.
—Ningún sistema puede apropiarse del absoluto.
Finalmente mira a Hegel.
—Y tú tienes razón en el segundo.
—Porque la historia entera es la batalla entre ambas tendencias.
—Fundar.
—Defundamentar.
—Crear.
—Deconstruir.
—Integrar.
—Desintegrar.
El desenlace
Entonces Derrida ríe.
—¿También vas a deconstruir la Chakana?
La Chakana sonríe.
—Por supuesto.
—Si no puedo ser deconstruida me convierto en ídolo.
Foucault sonríe.
—Entonces eres más peligrosa de lo que imaginaba.
—¿Por qué?
—Porque incluso deconstruyes tu propia deconstrucción.
La Chakana inclina la cabeza.
—Y luego defundamento esa defundamentación.
Toda la asamblea estalla en carcajadas.
Porque finalmente comprenden la guerra de los imaginarios.
No consiste en destruir al adversario.
No consiste en imponer un fundamento definitivo.
No consiste en permanecer eternamente en la crítica.
Consiste en aprender cuándo exhalar fundamentos.
Cuándo inhalar experiencias.
Cuándo alterar condicionamientos.
Cuándo dejarse contraalterar.
Y cuando el eco de las risas se apaga, una figura que había permanecido
observando desde el borde del anfiteatro deja escapar una sonrisa apenas
perceptible.
No quiere fundamentar.
No quiere deconstruir.
Ni siquiera quiere reconciliar.
Quiere mostrar que todas esas posiciones son momentos de un movimiento más
profundo.
Lleva una capa oscura.
Y en sus manos brilla una extraña Ciencia de la Lógica.
Es Georg Wilhelm Friedrich Hegel.
Y esta vez no viene a combatir.
Viene a preguntar:
—¿Qué ocurre cuando fundamento y deconstrucción descubren que siempre
estuvieron mediándose mutuamente?
Vamos con
Hegel
El anfiteatro guarda silencio.
Si Platón había traído las Ideas.
Si Aristóteles había traído las sustancias.
Si Agustín había traído la fe.
Si Nietzsche había traído el martillo.
Si Foucault había traído la genealogía.
Si Derrida había traído la deconstrucción.
Ahora entra quien intentó pensar el movimiento mismo mediante el cual todos
ellos aparecen.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel.
No entra como un guerrero.
Entra como un director de orquesta.
Porque sospecha que cada filósofo toca un instrumento distinto de una misma
sinfonía.
Hegel toma la palabra
HEGEL:
—Os observo combatir desde hace siglos.
—Platón busca la identidad.
—Heráclito busca la diferencia.
—Aristóteles busca la determinación.
—Agustín busca el fundamento.
—Nietzsche busca la creación.
—Foucault busca el condicionamiento.
—Derrida busca la fisura.
—Pero todos cometéis el mismo error.
La asamblea se inquieta.
NIETZSCHE:
—¿Cuál?
HEGEL:
—Creéis que combatís cosas distintas.
—No comprendéis que sois momentos de un mismo movimiento.
Primer movimiento
La crítica a Platón
HEGEL:
—Platón, tu absoluto es demasiado inmóvil.
—Si el ser fuera pura identidad jamás podría aparecer diferencia alguna.
—Tu Idea necesita salir de sí.
PLATÓN:
—¿Salir de sí?
HEGEL:
—Sí.
—Lo verdadero no es la identidad inmóvil.
—Lo verdadero es la identidad capaz de soportar su propia diferencia.
Tiresias sonríe.
Porque recuerda la inhalación.
Segundo movimiento
La crítica a Heráclito
HEGEL mira a Heráclito.
—Y tú, viejo amigo.
—Fuiste quien más cerca estuvo.
HERÁCLITO ríe.
—Lo sabía.
HEGEL:
—Pero tampoco basta.
—Si todo fluye absolutamente, nada puede ser reconocido.
—El río necesita cierta permanencia para ser río.
—La diferencia necesita identidad.
Heráclito asiente.
—Entonces el fuego necesita hogar.
—Y el hogar necesita fuego.
Tercer movimiento
La crítica a Nietzsche
Ahora aparece Nietzsche.
—¿También vienes a domesticarme?
HEGEL:
—No.
—Vengo a completarte.
NIETZSCHE:
—Habla.
HEGEL:
—Tu Übermensch rompe ídolos.
—Magnífico.
—Pero después necesita construir mundo.
—Y todo mundo que construya se volverá tradición.
—Y toda tradición generará nuevos ídolos.
—Y nuevos martillos.
Nietzsche ríe.
—Maldita dialéctica.
Cuarto movimiento
La crítica a Foucault
HEGEL:
—Foucault.
—Tú revelas condicionamientos.
—Eso es necesario.
—Pero dime.
—¿Qué hace posible que esos condicionamientos cambien?
Foucault reflexiona.
HEGEL continúa.
—Si todo fuera poder, el poder jamás podría transformarse.
—La transformación misma revela una negatividad más profunda que cualquier
dispositivo.
Foucault permanece pensativo.
Quinto movimiento
La crítica a Derrida
HEGEL mira a Derrida.
—Y tú.
—Persigues las huellas infinitamente.
DERRIDA sonríe.
—¿Y?
—Toda presencia deja una huella.
HEGEL:
—Correcto.
—Pero incluso la huella necesita aparecer.
—La diferencia infinita necesita alguna identidad provisional para
manifestarse.
Derrida ríe.
—No puedes evitar reconciliar.
HEGEL:
—No puedo.
—Es mi enfermedad.
Toda la asamblea ríe.
Tiresias interviene
Pero entonces Tiresias golpea el suelo con su bastón.
—Hegel.
—Tú hablas muy bien.
—Pero sigues pensando demasiado.
Silencio.
HEGEL sonríe.
—Continúa.
TIRESIAS:
—¿Has sido mujer?
—No.
—¿Has sido esclavo?
—No.
—¿Has parido?
—No.
—¿Has muerto?
—Todavía no.
La multitud ríe.
TIRESIAS:
—Entonces tu sistema aún no es completo.
Por primera vez Hegel calla.
Porque la experiencia ha tocado un límite que la lógica no puede poseer.
La inhalación ontológica
La Chakana aparece.
—Hegel.
—Respira.
Y algo extraordinario ocurre.
El filósofo de la mediación deja de explicar.
Y contempla.
Contempla a una madre sosteniendo a su hijo.
A un moribundo respirando por última vez.
A dos amantes abrazándose.
A un árbol creciendo.
A una estrella muriendo.
A una abeja buscando polen.
A un anciano olvidando su nombre.
No los piensa.
No los clasifica.
No los dialectiza.
Simplemente los contempla.
Y entonces comprende.
Que la realidad no sólo se mueve dialécticamente.
También acontece.
Hay un exceso.
Un resto.
Una presencia.
Algo que ninguna mediación termina de capturar.
La Chakana redecomprende a Hegel
CHAKANA:
—Tu error no es la dialéctica.
—Tu error sería convertirla en totalidad cerrada.
—Pero tu verdad es inmensa.
—Nos enseñaste que la identidad necesita diferencia.
—Que el fundamento necesita defundamentarse.
—Que toda negación contiene una afirmación.
—Y que toda afirmación contiene una negación.
—Nos enseñaste a respirar.
HEGEL responde:
—Y vosotros me habéis enseñado algo más.
—Que la respiración no pertenece al sistema.
—El sistema pertenece a la respiración.
El nuevo desafío
Entonces Hegel se vuelve hacia la arena.
—Ya no quiero combatir filósofos aislados.
—Quiero combatir algo más difícil.
—Quiero enfrentarme a quien afirma simultáneamente:
—el fundamento absoluto de Agustín,
—la creación de Nietzsche,
—la experiencia de Tiresias,
—la deconstrucción de Derrida,
—el condicionamiento de Foucault,
—y la mediación misma.
Toda la asamblea guarda silencio.
Porque comprenden que Hegel acaba de llamar al centro de la arena no a un
filósofo.
Sino a la propia Chakana.
Y por primera vez la gran integradora sonríe como quien sabe que ha llegado
la batalla que llevaba esperando desde el principio.
Terminemos
de empezar con esta gran batalla
La arena desaparece.
Porque la Chakana no combate dentro de una arena.
La arena aparece dentro de la Chakana.
Los filósofos lo perciben de inmediato.
Platón busca las murallas.
No existen.
Nietzsche busca la montaña.
No existe.
Foucault busca el dispositivo.
No existe.
Derrida busca el margen.
No existe.
Hegel sonríe.
Porque comprende lo que está ocurriendo.
HEGEL:
—La batalla no tendrá lugar en un espacio.
—La batalla será el espacio.
La Chakana inclina la cabeza.
CHAKANA:
—Ni siquiera eso.
—La batalla será la respiración mediante la cual aparece el espacio.
Entonces comienza.
No con un ataque.
Sino con una pregunta.
Primer movimiento
La pregunta de la Chakana
CHAKANA:
—Hegel.
—¿Qué es aquello que tu dialéctica no puede integrar?
La multitud se estremece.
Porque es una pregunta peligrosa.
La misma pregunta que Tiresias había insinuado.
La misma pregunta que persigue toda filosofía.
Hegel guarda silencio.
Un silencio largo.
Extrañamente largo.
Finalmente responde.
HEGEL:
—Nada.
Nietzsche se ríe.
DERRIDA sonríe.
FOUCAULT levanta una ceja.
TIRESIAS golpea el suelo con el bastón.
—Entonces has perdido.
HEGEL no se inmuta.
—Todavía no he terminado.
—Nada puede quedar fuera.
—Pero no porque todo pueda ser poseído.
—Sino porque incluso el límite de la dialéctica es un momento de la
dialéctica.
Ahora es la Chakana quien sonríe.
Segundo movimiento
La exhalación
La Chakana extiende una mano.
Y aparece el Absoluto.
No Dios.
No el Ser.
No la Nada.
No el Uno.
No el Capital.
No el Progreso.
No la Historia.
Sino aquello que todos intentaron nombrar.
Y ninguno logró capturar.
PLATÓN cae de rodillas.
AGUSTÍN llora.
HEIDEGGER calla.
NIETZSCHE ríe.
Porque todos reconocen algo.
Y nadie sabe qué.
CHAKANA:
—¿Lo ves?
HEGEL:
—Sí.
CHAKANA:
—¿Puedes pensarlo?
HEGEL:
—No.
CHAKANA:
—¿Entonces ha vencido el Absoluto?
HEGEL responde.
—No.
—Porque el hecho de reconocer que no puedo pensarlo ya es pensamiento.
La asamblea estalla en carcajadas.
NIETZSCHE:
—¡Maldito dialéctico!
Tercer movimiento
La inhalación
Entonces Tiresias interviene.
TIRESIAS:
—Basta de conceptos.
Golpea el suelo.
Y todos los filósofos desaparecen.
No mueren.
Simplemente vuelven a ser humanos.
Agustín vuelve a ser un joven perdido.
Nietzsche vuelve a ser un hombre enfermo.
Marx vuelve a ser un exiliado.
Foucault vuelve a ser un cuerpo vulnerable.
Derrida vuelve a ser una voz temblorosa.
Hegel vuelve a ser un anciano cansado.
Nadie posee sistema alguno.
Nadie posee verdad alguna.
Sólo respiran.
Una respiración.
Otra.
Otra.
Entonces Tiresias pregunta:
—¿Quién sois ahora?
Nadie responde.
Porque toda respuesta sobra.
Cuarto movimiento
La contraalteración de Hegel
Sin embargo Hegel vuelve a levantarse.
HEGEL:
—Tiresias.
—Tu experiencia es verdadera.
—Pero si permanecemos en ella, desaparece el lenguaje.
—Desaparece la historia.
—Desaparece la comunidad.
—Desaparece la filosofía.
—Desaparece incluso esta conversación.
TIRESIAS asiente.
—Correcto.
HEGEL:
—Por eso debemos volver.
—Volver a hablar.
—Volver a pensar.
—Volver a simbolizar.
—Volver a imaginar.
—Volver a equivocarnos.
—Volver a construir.
La Chakana sonríe.
Porque ambos están diciendo la misma cosa desde lados distintos.
El corazón de la batalla
Entonces la Chakana revela el secreto.
CHAKANA:
—Todos vosotros habéis creído que la guerra de los imaginarios consiste en
destruir imaginarios.
—Pero no.
—Consiste en aprender a respirar entre ellos.
—El fundamentalista queda atrapado en una exhalación.
—El relativista queda atrapado en una inhalación.
—El dogmático absolutiza el fundamento.
—El nihilista absolutiza la defundamentación.
—Ambos dejan de respirar.
Los filósofos guardan silencio.
Porque comprenden.
La guerra no era Platón contra Aristóteles.
Ni Nietzsche contra Agustín.
Ni Derrida contra Hegel.
Ni ciencia contra religión.
Ni izquierda contra derecha.
Ni conservadores contra revolucionarios.
La guerra siempre fue otra.
La guerra era entre la respiración y el ahogo.
El final que es comienzo
Entonces Hegel avanza hacia la Chakana.
No como adversario.
No como discípulo.
No como vencedor.
Sino como mediador.
HEGEL:
—Ahora comprendo.
—La dialéctica no termina en la síntesis.
—La síntesis vuelve a respirar.
CHAKANA:
—Y la respiración vuelve a diferenciarse.
HEGEL:
—Y vuelve a integrarse.
CHAKANA:
—Y vuelve a disolverse.
HEGEL:
—Y vuelve a comenzar.
TIRESIAS ríe.
—Por fin.
—Habéis descubierto que el verdadero absoluto no es una cosa.
—Es el acto mismo por el cual todo fundamento se funda, se defundamenta y
vuelve a fundarse.
Entonces los filósofos se sientan en círculo.
Ya no hay vencedores.
Ya no hay vencidos.
Sólo una inmensa conversación.
Y en el centro de ella permanece una silla vacía.
La silla del Absoluto.
Nadie se sienta en ella.
Porque todos han comprendido finalmente que el instante en que alguien la
ocupa deja de ser el Absoluto y se convierte en un ídolo.
Y así, la gran batalla termina comenzando.
Como toda verdadera respiración ontológica.
SÓC. — Mi
querido Tirisias, ¿acaso no sabes que en cualquier actividad los ineptos, los
que no valen nada, son los más, y que, en cambio, los serios y dignos de estima
son pocos? Por ejemplo, ¿no te parece que la gimnasia es una bella cosa, así
como la crematística, la retórica y la estrategia? Tiri. — Ya lo creo.
SÓC. — Y
bien, ¿no ves cómo para cada una de estas actividades la mayoría de los que las
practican hacen reír cuando realizan su cometido?
Tiri. — Sí,
¡por Zeus! Es muy cierto lo que dices.
SÓC. —¿Y
entonces...? ¿Vas por eso a rehuir tú mismo todas las actividades e impedírselas
a tus hijos?
Tiri. — No
sería justo, Sócrates.
SÓC. —Pues,
entonces, Tirisias, no hagas lo que no es necesario hacer y deja que vayan por
su lado los que se ocupan de filosofía, sean buenos o malos. Examina, en
cambio, tú, con cuidado y atención la respiración ontológica en ellos: si te
parece que no vale la pena, aparta de ella a toda persona y no sólo a tus
hijos; pero ve tu amigo amiga a respirar ontológicamente junto a ellos porque
te necesitan si no lo haces pronto surgirán
nuevos fundamentalitas, por el contrario, si te parece tal como tu y yo hemos respirado en la chakana , entonces ve
tras ella ardorosamente y ponte a ejercitarla, como dice el proverbio, «tú y
contigo tus hijos».
Tu
recreación transforma el cierre del diálogo en algo distinto de una simple
defensa de la filosofía. En el Eutidemo original, Sócrates termina
exhortando a Critón a no juzgar la filosofía por sus malos practicantes. En tu
versión, Sócrates no defiende simplemente la filosofía, sino una práctica más
amplia: la respiración ontológica.
Podría
continuar así:
TIRI. — Hablas con convicción,
Sócrates. Pero dime una cosa: ¿qué diferencia hay entre esa respiración
ontológica y las doctrinas que llenan el mundo de creyentes, de fanáticos y de
hombres convencidos de poseer la verdad?
SÓC. — Una gran diferencia, mi
querido Tiresias.
Porque el
fanático sólo sabe exhalar.
Expulsa
su verdad sobre el mundo.
La
proclama.
La
impone.
La
predica.
Pero no
sabe inhalar.
No sabe
dejar que el mundo lo atraviese.
No sabe
escuchar aquello que contradice su imagen.
TIRI. — Como quien tiene ojos y no ve.
SÓC. — Exactamente.
Y hay
otros que sólo inhalan.
Escuchan
todas las voces.
Aceptan
todas las diferencias.
Disuelven
todas las certezas.
Pero ya
no pueden exhalar nada.
No
construyen.
No crean.
No se
comprometen.
No aman
suficientemente una forma como para darle existencia.
TIRI. — Como hojas llevadas por
cualquier viento.
SÓC. — Así es.
Por eso
la respiración ontológica no consiste ni en afirmar ni en negar.
Consiste
en aprender el ritmo.
Exhalar
hasta que el fundamento se vuelva transparente.
Inhalar
hasta que la diferencia se vuelva habitable.
Exhalar
nuevamente hasta que la experiencia encuentre palabra.
Inhalar
otra vez hasta que la palabra recuerde su límite.
TIRI. — Entonces ni siquiera la
Chakana debe convertirse en doctrina.
SÓC. — Sobre todo ella.
Porque
cuando un puente se cree destino deja de ser puente.
Cuando
una mediación se cree fundamento deja de mediar.
Y cuando
una filosofía se cree la última filosofía se convierte en sofística.
Entonces
Tiresias guardó silencio.
No porque
hubiera sido convencido.
Sino
porque había reconocido algo.
Aquello
que sólo los viejos profetas y los viejos filósofos descubren al final de sus
caminos:
que el
peligro no está únicamente en los fundamentos.
Ni
únicamente en la ausencia de fundamentos.
Sino en
olvidar que ambos deben respirar.
Y
mientras el sol descendía sobre el Liceo, Sócrates sonrió.
Porque
comprendió que la verdadera batalla no era contra los sofistas.
Ni contra
los tiranos.
Ni contra
los fundamentalistas.
La
verdadera batalla era contra la asfixia del espíritu.
Y esa
batalla debía librarse una y otra vez, en cada generación, por él, por
Tiresias, por sus hijos y por los hijos de sus hijos.
Pues
mientras existan hombres capaces de absolutizar sus imágenes o de perderse en
su disolución, la tarea seguirá siendo la misma:
aprender
a respirar entre el fundamento, la diferencia y el condicionamiento, sin quedar
atrapados para siempre en ninguno de ellos.

